Un nuevo año. Acostumbrarme a escribir 2025 en la fecha. Estrenar agenda y libretas. Retomar, con una mezcla de disciplina y entusiasmo, el plan que he ido perfilando durante la última semana. El uno de enero tiene algo de ritual. Todo resulta más fácil: la motivación está alta, no hay obligaciones y el día invita a la ilusión. Cumplir el cien por cien de los objetivos no cuesta nada cuando el año acaba de empezar.
Aprovechando lo simbólico de la fecha, cierro por fin una tarea pendiente desde hace meses: lanzar mi página web, con su correspondiente blog. El cambio de año me sirve también para recuperar algo que fue importante durante mucho tiempo. Fui un escritor prolífico de blogs. Algunos siguen en línea, aunque hace años que no los actualizo. No sé si alguien los lee todavía. Hay entradas que rozan, o quizá ya superan, las dos décadas desde su publicación original.
De ahí surge una duda que aún no termino de resolver. ¿Tiene sentido recuperar textos antiguos y unificarlos en este nuevo espacio? Sé que cada proyecto pertenece a su contexto y que no siempre conviene trasladar contenidos pensados para otros fines. Al mismo tiempo, esta web podría funcionar como un centro de gravedad: un lugar donde todo ese material dialogue bajo un hilo común.
La pregunta de fondo es otra, más incómoda. ¿Qué puedo ofrecer aquí que resulte interesante para quien llegue a leerme? No será por opiniones generales. Para eso existen voces mucho más potentes, con mayor alcance y, probablemente, más valor añadido. Competir en ese terreno no parece sensato.
Solo veo dos caminos razonables. Uno: escribir pensando en quienes ya están aquí, pocos todavía, sin una fidelidad clara. Otro: documentar el proceso, contar el recorrido desde cero, explicar cómo se construye —o no— una audiencia, cómo se escribe cuando nadie espera nada de ti. Este segundo camino no se dirige tanto a lectores actuales como a otros escritores o creadores que se encuentren en una situación parecida.
No tengo una respuesta definitiva, y quizá no haga falta tenerla ahora. El año acaba de empezar, la web está en marcha y el blog, abierto. A veces empezar consiste en eso: poner algo en funcionamiento y dejar que el camino vaya diciendo qué pide mientras se recorre.

Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.