El Blues de la Mediterrània

· Alicante(s) · original

A principios de los años 90, el Gobierno de la Generalitat Valenciana decidió que su promoción turística estaba desfasada: necesitaba un nuevo impulso, un nuevo enfoque. En aquellos tiempos, Alicante era la perla turística de la Comunidad Valenciana; aún no existían circuitos de Fórmula Uno, ni Copas del América, ni el cauce del Turia aún no era emplazamiento de faraónicas obras. El turismo valenciano era el de “sol y playa“, precisamente el que más se había visto afectado por la crisis de finales de los ochenta.

Para superar la complicada situación y diversificar la oferta –superando la estancada fórmula de sol y playa– los responsables de turismo de la Generalitat Valenciana tuvieron la brillante idea de generar una nueva marca-paraguas que aglutinara todos los esfuerzos de promoción en turismo desde la Comunidad Valenciana. Era 1991, y había nacido Mediterrania.

Transcurrirían apenas dos años para que la idea inicial dejara de parecer tan estupenda; en 1993 se comenzó a dejar de lado la marca. Cuando cambió la administración política de la Com. Valenciana (PSOE se fue, llegó PP), la marca Mediterrània fue fulminada. Lo explica Emilio M. Obiol Menero, en Cuadernos de Turismo (Nº 9, Junio 2002, MARCAS TURÍSTICAS Y TERRITORIO. UN ANÁLISIS GEOGRÁFICO DEL TURISMO VALENCIANO)

A pesar de la gran inversión promocional realizada, se suprimió radicalmente la marca Mediterrània del mercado y se reprovincializaron las marcas turísticas acompañándose éstas, sobre todo desde 1998, del nombre Comunitat Valenciana como sucedáneo de marca-paraguas.

¿Quién se acuerda hoy en día de aquella marca? Mediterrània dejó de utilizarse sin más. No importaron los millones tirados a la basura para hacer conocer una marca, para ponerla en el mercado e identificarla con la Comunidad Valenciana.

De todo aquello no queda nada. Bueno, varios clubes deportivos se forraron con la publicidad: el Valencia Club de Fútbol cobró millones de pesetas por temporada por lucir en sus camisetas la palmerita multicolor y el logo de Mediterrània. Por aquél entonces, ningún equipo de fútbol en España, excepto Real Madrid, ingresaba más por poner publicidad en su camiseta. También quedan los recuerdos de los políticos valencianos -supongo que no los habrán perdido-, de aquellas “peregrinaciones promocionales” a ferias de turismo en todo el planeta –con dietas y en hoteles de primera categoría, faltaría más–, para que nadie se perdiera cuando intentara reservar sus vacaciones en Mediterrania (donde estará Mediterrania: en Cataluña, en Córcega, quizá en Grecia…?).

Lo que debemos hacer es acordarnos también los alicantinos, valencianos y castellonenses, pues fuimos los que contribuimos económicamente a tal despilfarro.

Por esta razón, cantamos hoy Mediterrania Blues, la canción triste sobre los desmanes y tejemanejes que nos han puesto en las narices nuestros políticos valencianos; todas las promesas incumplidas, los megaproyectos de iluminados, las faraónicas ilusiones de mentecatos a los que les habíamos dado la responsabilidad de dirigir nuestro proyecto turístico, deben ser repasadas para que no vuelvan a repetirse; para que cumplan sus promesas, y si no lo hacen, al menos, se ruboricen. Hasta entonces, seguiremos tarareando el estribillo de nuestro blues.