Hace mucho que escribo blogs. En algún momento recopilaré los que tuve. Recuerdo con especial cariño Escandinavegando y Qué hago en Londres, sobre mi estancia en esos lugares.
Siempre utilicé WordPress para crearlos, con alguna excepción: Blogger (horroroso) y Tumblr (un Facebook vitaminado). Ya no encaja con mi manera de entender internet, y los motivos los conté en Una nueva era para este blog.
No soy un gran experto en informática: me muevo con cierta soltura, pero estoy lejos de controlar tanto como un programador. Por eso buscaba algo lo más simple posible, y no solo por mis carencias técnicas: quería algo casi minimalista, con textos legibles y muy poco código detrás.
Lo encontré en Hugo, un generador de webs estáticas de código abierto. Todo en esta web son ficheros de texto: cada entrada es un archivo en Markdown que escribo con un editor cualquiera, y Hugo lo convierte en páginas sencillas.
El aspecto también es mínimo: una columna, texto y poco más. El tema lo preparé con ayuda de un asistente de IA. La letra es iA Writer Quattro, una tipografía libre pensada para escribir, que va incluida en la propia web para que se vea igual en cualquier dispositivo.
Los comentarios funcionan con Mastodon. Cada entrada que publico se anuncia sola en masto.es, y las respuestas que recibe allí aparecen aquí debajo. Así la conversación sigue en el fediverso y no hace falta montar un sistema de comentarios propio. Integrarlo en la plantilla de las entradas fue en lo que más ayuda necesité.
Y para seguir el blog sin pasar por ninguna red social está el RSS. Lo añadí siguiendo el ejemplo de varios blogs que me gustan y que comparten la filosofía de la Slow Web: una web más pausada, que no te exige estar siempre pendiente.
Eso es todo: una web sencilla, con pocas piezas.
