Valparaíso, sábado 21 de febrero de 2026

He estado husmeando el Jolla Phone, un teléfono finlandés que está en su etapa de desarrollo y que costará alrededor de 600€ cuando lo comercialicen. En la actualidad están en etapa de desarrollo y aceptan reservas con pagos de 99€ que se descontarán cuando salga a la venta -anuncian durante la primera mitad de 2026.
Pensé durante varias semanas si embarcarme o no. Un día pensaba que era una iniciativa que merecía mi apoyo; al día siguiente me podía la contención y mi precaución ante los gastos excesivos. Nunca he resuelto la duda: ¿Es esta una apuesta fútil? ¿Poner mi dinero aquí es la mejor forma de contribuir al desarrollo de la tecnología europea? Hice la pregunta en público a través de mi cuenta en Mastodon.
¡600 euros en un teléfono sin Google, sin Android, con un sistema operativo basado en Linux! ¡Debes estar loco, un móvil chino cuesta la mitad!
Así les escuchaba con mi imaginación, aunque nadie dijo nada parecido. Los que respondieron estaban a favor del Jolla, pero en Mastodon es fácil que el sesgo les lleve a manifestarse así. La evidencia muestra que la mayoría compra su teléfono a las marcas asiáticas o norteamericanas.
A día de hoy, mi planteamiento es el siguiente:
-
Comprar un Samsung o un iPhone significa pagar más y nadie se pregunta si está tirando su plata. Si bien es verdad que el retorno de esos equipos es alto, sobre todo el del iPhone, también la inversión es mayor. Cuando dudo si gastar más de 500€ en un teléfono me acuerdo de muchos conocidos que gastan 1.400€ en un iPhone sin pestañear.
-
Es cierto que un teléfono chino es más barato, pero yo no estoy interesado en adquirir el último grito en tecnología si eso supone que debo ceder mi privacidad y mi bienestar digital, lo que sin duda sucede con cualquier marca china.
-
Pagar ese dinero no es el fin del mundo. Cuando gastas esa cantidad en un teléfono, obviamente es porque no estás apurado económicamente y tu motivación suele ser ajena al precio: quieres obtener un estatus, te subes a la ola de la moda, te afecta el marketing de la compañía o quieres seguir una tendencia.
En mi caso, no estoy buscando un dispositivo en concreto, sino una forma de entender mi relación con la tecnología. Nuestro smartphone no solo sirve para comunicarnos, es casi una extensión de nosotros mismos. Ahí están las aplicaciones de uso diario (mapas, bancos, autenticadores…) y otras prescindibles pero que ya son casi un estándar de confort (pódcast, música, vídeo…).
No quiero que ese dispositivo suponga mi colaboración, incluso pasiva, con las grandes compañías tecnológicas para hacerlas aún más grandes y poderosas, sobre todo aquellas que están intentando poner a Europa (y al mundo entero) de rodillas. El dispositivo en el que invierta debe ser respetuoso con la privacidad y alejarse de las big tech tanto como pueda, aunque me consta que hoy por hoy es prácticamente imposible decir adiós por completo.
Lo que he conocido de Sailfish OS, que es el sistema operativo que instala el Jolla, me ha gustado bastante y me parece que es el sistema operativo que más se aleja de Google sin perder operatividad. Si mi filosofía es ésta, ¿por qué no debería apostar por una compañía que la comparte? ¿Cómo podría estar lamentándome del abuso de las compañías americanas y chinas y no dar mi apoyo a una compañía europea? Y qué mejor apoyo que creer en su producto y poner mi dinero por delante como prueba de confianza.
Como decía al inicio, tengo dudas sobre si sería una buena compra o tirar el dinero por una creencia absurda, pero a veces hay que dejar de ponerse de perfil y actuar. Y tengo la intuición de que esto, finalmente, no sería una equivocación.